sábado, 11 de septiembre de 2010

LA CANCHA CON UN POSTE DE LUZ EN MEDIO

El jugador toma vuelo, cruza la mitad de la cancha, mira hacia atras y con un gesto de su mano en alto le pide el balón a uno de sus compañeros. El pase es lanzado un poco más adelante de su posición. Todavía en movimiento gira su cabeza y su cara se encuentra de lleno con un objeto sólido. El golpe lo hace rebotar y lo lanza de espaldas hacia atras. Cae el suelo y es sacado de la cancha inconsiente. El resultado: un par de piezas dentales menos.
El jugador, nada menos y nada más que mi abuelo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario