En las múltiples ocaciones que nos juntamos toda la familia, ya sea en un simple almuerzo de un fin de semana o alguna fiesta importante, el abuelo comienza contar sus historias.
Normalmente y a sus espaldas, nos reiamos de él y hasta comenzamos a llamarlo el 80/20. Que traducido por nosotros significaba: 20 % de verdad y 80% de mentira.
Sin embargo, mientras realizaba investigaciones históricas en el Museo de Quillota, comence a descubrir que habia hechos reales de la historia de la ciudad que calzaban con las que mencionaba en sus relatos.
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